abuso psicológico
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El abuso psicológico, también conocido como violencia psicológica, manipulacion o maltrato emocional, supone la dominación de la persona a causa de la influencia ejercida por la parte abusadora, cuyo fin es lograr el sometimiento y control  de la víctima.

 

 Este vínculo abusivo implica un daño personal, emocional, familiar y/o social y, aunque puede darse entre diversos roles y en distintos contextos, ocurre con más frecuencia en cuatro ámbitos:

 

  • Grupos sectarios; donde el adepto queda sometido a la doctrina impuesta por el gurú o maestro.
  • Relaciones  de la pareja o entre miembros de la familia. Manipulación de menores en contra del otro progenitor (alienación parental, SAP)
  • Ámbito laboral mobbing); donde se ecige la obediencia incondicional de la persona a través de dinámicas similares a las dadas en el grupo sectario. 
  • Acoso escolar: el menor queda expesto distintas formas de acoso (burlas, humillaciones, etc), quedando sometido y atemorizado ante la fuente que ejerce el abuso.

Somos un equipo de profesionales de la psicología interesados en las distintas formas de abuso psicológico,  por lo que trabajamos de forma conjunta para asesorar y atender a las personas afectadas y a sus familiares.


Nuestras áreas de trabajo:


  • Información
  • Prevención
  • Orientación
  • Atención terapéutica   
  • Peritaje  psicológico

Estamos  muy comprometidos con la prevención del abuso psicológico en cualquiera de sus contextos, por lo que ofrecemos servicios de información gratuitos para cualquier persona o entidad que lo  solicite. Además, disponemos de programas formativos dirigidos a profesionales que deseen ampliar y mejorar sus competencias ante casos de abuso psicológico. Con el fín último de reducir el impacto de este abuso sobre las víctimas y reducir el número de afectados y afectadas,  tratamos de acercar esta realidad a la población a través de conferencias, talleres, charlas y la divulgación de información.

Una forma muy peligrosa de acoso a menores es el Grooming, en auge por uso creciente de las redes sociales. Se trata del abuso ejercido por parte de un adulto que, a través de Internet y haciéndose pasar por un menor, niño o niña, con cualidades atractivas para la víctima, la engatusa para abusar sexualmente de ella. Este abuso puede producirse de forma directa (en persona) o indirecta (intercambio de contenidos sexuales).


Baja autoestima,  miedo,  ansiedad, depresión y pensamientos suicidas, son algunas de las posibles consecuencias psicológicas derivadas del acoso a menores.

Acoso Escolar (Bullying)


En estas situaciones, existe una víctima indefensa que es acosada por uno o varios agresores (niños o niñas) que buscan hacer daño intencionadamente y que son más fuertes física, psicológica o socialmente. Este hostigamiento perdura en el tiempo y puede darse de forma física (pegar, empujar, robar, esconder objetos...), verbal (motes, insultos, inventar calumnias...), social (marginación de la víctima, aislamiento, rechazo...) y/o psicológica (humillar, ridiculizar, desvalorizar...).



Cyberbullying


Esta forma reciente y novedosa de acoso consiste en la difusión de mensajes dañinos a través de las redes sociales  (Facebook, Whatsapp, Instagram o Snapchat, entre  muchas otras) y demás medios digitales a través de los que el/la acosador/a  o grupo de acosadores amenaza, humilla e intimida a la víctima.



El abuso psicológico en las relaciones de pareja

"Pero si dice que me quiere"

 

A menudo, el abuso psicológico en la pareja es erróneamente concebido  como una relación simplemente dominante en la que uno de los cónyuge (o ambos) tiene carácter y/o es algo conflictivo. Lo cierto es que existe una serie de conductas que, tomadas de forma aislada, parecen irrelevantes, pero si se estudian en su conjunto constituyen un proceso súmamente violento y destructivo para la integridad de la persona que lo sufre.


Estas conductas violentas son llevadas a cabo por la parte abusiva con el fin de ejercer poder y dominio sobre la pareja, situándola en una posición de inferioridad, confusión e incertidumbre que el agresor o la agresora consigue a través del empleo reiterado y sistemático de estrategias manipulativas. La toma de conciencia de ésta manipulación resulta terriblemente angustiosa para la víctima, la cual  debe lidiar con un fuerte sentimiento de culpa (instaurado por la pareja) y  confusión, pues no llega nunca a ver con claridad determinadas conductas como dañinas al ser justificadas por el cónyuge violento como fruto del amor. En este sentido, cabe destacar que, al existir una relación afectiva con la parte abusadora, es súmamente difícil y estresante identificar ciertas conductas en términos de maltrato y abandonar la relación.


En cualquier caso, la víctima llega a sentirse incapaz de reaccionar. Es consciente de que sufre de que se siente anulado/a y de que ha sufrido un verdadero empobrecimiento de su persona, pero no se atreve a mostrar su disconformidad con la relación, y mucho menos romperla,  o desconoce cómo hacerlo. Identificar el límite entre una relación compleja y una violenta, como se mencionaba, no es sencillo, y menos desde dentro de la misma, pues los sentimientos hacia la pareja abusiva dificultan enormemente esta labor. No obstante, pedir ayuda objetiva y profesional es el primer paso para salir de una posible situación de maltrato psicológico y recuperar tu estabilidad emocional y vitalidad. Además, esta violencia psicológica se ha concebido como un importante predictor de maltrato físico por lo que es especialmente importante atender a las manifestaciones del abuso.

 

 

¿Cómo sé si estoy siendo víctima de abuso psicológico?

A veces el abuso psicológico surge durante separaciones y divorcios. En estos casos, la violencia psicológica se ejecuta a través de lazos afectivos que perduran, por lo que son los hijos los que sufren una manipulación psicológica y emocional

Alienación parental: forma de maltrato infantil que consiste en la manipulación del menor por parte de su padre o su madre con el fin de romper o impedir el vínculo que el niño o la niña mantiene con el otro progenitor. Este abuso psicológico causa en el menor miedo, ansiedad y culpa, entre otros síntomas, y se evidencia por un rechazo injustificado hacia uno de sus padres.

Acoso laboral

De forma similar a lo que ocurre en el contexto escolar, el acoso laboral es un tipo de abuso que se ejerce con la intención de excluir a la persona, conseguir que abandone su puesto de trabajo.


En estos casos, el  abuso psicológico  abarca cualquier comportamiento, gesto o palabra que ponga en riesgo el  clima laboral y el empleo de la persona afectada, atentando sontra su integridad física y/o psicológica, y su dignidad.

La víctima de acoso laboral, al igual que en los anteriores contextos, sufre un desgaste psicológico gradual que le lleva a disminuir su productividad y a experimentar su jornada laboral como un verdadero infierno, pues esta guerra psicológica implica, por una parte, un abuso de poder por parte del acosador o acosador y por otra, una manipulación maliciosa prolongada.. En este sentido, las indirectas y humillaciones que al principio eran ignoradas por la víctima se repiten y multiplican, llegando a situar a la persona en una situación de inferioridad.  Así, el/la afectado/a regresa a su hogar cada día sintiéndose humillado/a, inferior y. "quemado", viéndose afectadas en muchos casos las relaciones familiares, sociales y afectivas.

El acoso puede darse entre compañeros, hacia un superior por parte de sus subordinados, y, sobre todo, de un superior hacia un subordinado, pues se tiende a asumir que asumir que los trabajadores para conservar su empleo deben aceptar y ceder a cualquier cosa. Por ello, la parte abusadora en el contexto laboral emplea estrategias que persiguen el mantenimiento de poder y control sobre la víctima para impedir que reaccione.

 

¿Estás sufriendo acoso en el trabajo? Cuéntanos, podemos ayudarte

sectas

grupos manipulativos

Dentro de las sectas destructivas se llevan a cabo estrategias de manipulación psicológica que responden al propósito de conseguir el mayor control y dominio posible sobre la mente de la persona. Lo que define a una secta no es su doctrina o ideología, sino la influencia que se ejerce sobre la víctima como medio para generar en ésta un estado total de dependencia y sumisión. Este estado se produce gradualmente, por lo que la persona no se percata del deterioro que ha sufrido en su vida y sus relaciones hasta que se encuentra completamente entregada al grupo. Así, puesto que la captación se produce de forma sutil, sin que la persona sea cosciente de ello, es conveniente conocer algunos de los indicadores observables  para la identificación de esta influencia.


Son las  crisis personales las que aumentan la vulnerabilidad de la persona de ser captada por una secta, por lo que no existe un perfil determinado de víctíma de abuso psicológico grupal. y, en este sentido, cualquier persona, del grupo, etnía y edad que sea, puede sufrir las consecuencias de esta influencia. Tampoco constituye  una secta cualquier movimiento religioso  o filosófico, pues lo que define a una secta es el uso de procedimientos manipulativos  no éticos, no su doctrina.

Así, ´los movimientos sectarios actuales se adaptan a  la sociedad en la que vivimos,  por lo que es frecuente que  recurran a "terapias alternativas" y a nuevas filosófícas propuestas por un gurú o líder autoproclamado como ser divino.  En este sentido, se promete felicidad, sanación y autorrelización a la persona, la cual acaba concibiendo al grupo como el único medio para el cumplimiento de sus necedidades y objetivos vitales. La dinámica sectaria, como cuaquier otra  forma de abuso psicológico, tiene importantes repercusiones sobre la salud persona; de la misma o mayor magitud que las derivadas del maltrato físico: depresión, estrés postraumático, dificultades en las relaciones sociales, baja autoestima, ansiedad, entre otra sintomatología.


La detección a tiempo de este tipo de situaciones es crucial para el adecuado afrontamiento del problema y evitar el desencadenamiento de mayores y más destructivas formas de violencia, pues la parte abusadora, independientemente del contexto, introduce nuevas y mejoradas técnicas de abuso tras percatarse de la maniupación lograda sobre la víctima.






 

Cuéntenos su caso, estaremos encantados de atenderle.

 

 

 

Jose Miguel Cuevas

 

Psicólogo especialista en adicciones, grupos sectarios y terapia de conducta

Ana Castaño

 

Psicóloga especializada en Psicología Forense